DÉFICITS DE ATENCIÓN (DAH/DEA)

Entre un 3 y un 13% de los escolares presentan unas características especiales relacionadas con la capacidad de prestar atención, que dificultan la adquisición de hábitos de conducta socialmente adecuados y de aprendizajes escolares.

Cuando hablamos de Déficits de Atención, es imporante hacer un buen diagnóstico que diferencie entre Déficit de Atención con Hiperactividad (DAH) o Déficit de Eficacia Atencional (DEA). Ambos, aunque están relacionados con el mismo proceso cognitivo – la atención – hacen referencia a diferentes aspectos de la misma:

El Déficit de Atención con Hiperactividad (DAH) se relaciona con la capacidad para mantener la atención en una tarea durante un periodo de tiempo prolongado (Atención Sostenida). Los niños/as y jóvenes que presentan este déficit se caracterizan por:

  • Estar en constante movimiento (hiperkinesia), estar siempre haciendo algo (hiperactividad)
  • Presentar dificultades para mantener la atención en un elemento de su entorno y cambios de atención frecuentes de un estímulo a otro (Déficit de Atención Sostenida)
  • Actúan sin pensar en las posibles consecuencias (Déficit de Reflexividad)

El Déficit de Eficacia Atencional (DEA), por su parte, se relaciona con la capacidad de distinguir la información relevante de la que no lo es (Eficacia Atencional). Los niños y niñas que poseen esta condición se caracterizan por:

  • Lentitud para realizar tareas motrices y cognitivas
  • Presentar dificultades para identificar los estímulos relevantes (Déficit de Eficacia Atencional)

Estas dos característicasDéficit de Atención con Hiperactividad y Déficit de Eficacia Atencional – al igual que ser rubio o moreno, alto o bajo, son innatas a la persona y permanentes. En algunas circunstancias, el entorno familiar y/o escolar del niño/a se adapta a sus características, por lo que el menor se integra y se desarrolla con normalidad en estos contextos. Sin embargo, en otras, padres y educadores le exigen al niño/a con DAH o DEA que se comporte como si no poseyeran esta condición, lo que favorece que se establezca una situación más o menos intensa y crónica de ansiedad, estrés, ira, mal autoconcepto y baja autoestima, provocando una situación (temporal) de Trastorno por DAH o DEA – TDAH o TDEA.

Creemos importantísimo tener claro que, si bien poseer la condición DAH o DEA es algo congénito y, por tanto, permanente en todas las etapas de la vida de una persona, la situación de Trastorno – TDAH o TDEA siempre que se intervenga será temporal.

Un trastorno constituye una situación de malestar a causa de una condición o circunstancia biológica o psicológica que interactúa con algún factor del medio. Y será de intensidad leve, moderada o grave en función de si afecta a una, dos o la totalidad de áreas de la vida del menor:

  • Familiar: problemas de conducta en casa o en la escuela
  • Escolar: bajo rendimiento o fracaso escolar
  • Personal: ansiedad, estrés, mal autoconcepto, baja autoestima
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